domingo, 7 de diciembre de 2025

Especulaciones con Miami de fondo

 



Un aspecto de la producción de este texto es que quien lo produce no está calificado para algo distinto a una opinión. Escribo desde una situación precaria, desde mi torre de marfil, remoto de la praxis, lo que no me hace precisamente experto en ninguno de los temas que toco. Es una pura especulación acogiéndome a un presunto derecho a la libre expresión. escribo, precisamente para que algún espíritu compasivo me corrija y ponga los puntos sobre la íes.

El “magistrado” Alvaro Prada, del extraño Consejo Nacional Electoral, fue protagonista por estos días porque su decisión en el estudio del Consejo sobre la personería jurídica del Pacto Histórico, se expresó vía virtual desde la inefable ciudad de Miami, y por ello se invalidó su voto. A los operadores de la derecha les fascina el procedimiento virtual, en red digital. Sin embargo es la presencia de Prada en la meca del anticastrismo lo que llama mi atención. Por lo visto, era grande la necesidad de desplazarse allá donde tienen sede otros personajes, pero de la derecha internacional ultra, zelotes de reconocida histeria anti izquierdista y otros bolsonaros y bolsonaras que Marco Rubio apapacha en Miami, en donde nació y creció hasta volverse un petimetre republicano con fobia hacia Cuba. Entre esos personajes Prada, quien manipulo testigos para favorecer a Alvarito, buscaba consejos y llevaba retroalimentación del último conclave de la derecha en Rionegro, Antioquia. Creo que le enviaron a atizar más la histeria de Miami con Gustavo Petro. Fue enviado por la confirmación de la consigna de distorsionar el proceso electoral que vive Colombia y que claramente está lleno de signos auspiciosos para la izquierda petrista. Espero que esa izquierda ya no dude más de que las cosas para Colombia y América Latina se están decidiendo en Miami. “Conoce a tu enemigo…” dice el viejo adagio.

El cónclave de facinerosos de Miami está empeñado en no dejar que Alvarito se pudra de tedio en una Colombia progresista, y con Marco Rubio convencieron al emperador desnudo para montar un cerco militar marino a América Latina. con sofisticado armamento, que desde hace dos meses se exhibe a pocas horas de las costas latinoamericanas. El despliegue es completado con los bombardeos a lanchas en los mares aledaños a los cuales ya estamos acostumbrados (o lo están, por lo menos, nuestros extraños medios de comunicación).

Este masivo alarde de potencia bélica tiene el objetivo claro de atemorizar. ¿A quien? A las bases de la izquierda latinoamericana; petristas en Colombia, maduristas en Venezuela, las bases sandinistas en Nicaragua, las bases morenistas en México, peronistas en Argentina, bases del MAS en Bolivia, pesetistas en Brasil, etc; hacerlas temer que, con ayuda israelí, el emperador desnudo haga llover bombas sobre ellos. El mensaje subliminal: los nuevos avances de la izquierda en sus países los atribuiremos a quienes votan por los politicos comunista (neo-comunistas como dice Alvarito), y los haremos pagar como hemos hecho pagar a los palestinos. Por eso se molestan en ponernos todos los días en la televisión el castigo a Palestina. Si no es así exactamente, sí piensa así una buena porción de la mayoría de los ciudadanos afiliados al progresismo y otros ismos anti Miami. El problema de estos millones depersonas es que nunca previeron que se pudieran ver en esta situación. Pero yo voy más lejos, porque si de algo estoy convencido, es que si piensas lo contrario de los académicos de izquierda, acertarás. Yo tengo la teoría de que una parte de la causa de la performance de Jeannette Jara (Chile) está en esa flota armada norteamericana no tan lejana. Es el objetivo meter miedo y desmovilizar a ese pueblo rebelde, sin embargo humano, y con derecho a tenerle miedo a los monstruos.

Es mi especulación, pero bueno; tómese con beneficio de inventario porque los académicos de izquierda  y los dirigentes de la izquierda parecen estar en estado de distraída negación.


La repulsiva Victoria Dávila, la esperpéntica Fernanda Cabal, el decrépito Älvaro Leyva, el astroso Fico, el clown De La Espriella, el mismo Alvarito han antecedido al”CNE man” en las visitas a Miami a llenarse de moral. Ya es un centro de pensamiento: ahí se celebran intensas sesiones dedicadas a destruir a Petro y a ahogar la rebeldía popular canalizada por él. Ahí retoman su sueño de que un juez acuse a Petro de narco y ordene capturarlo. Miami esta “in”. Es la Meca,

Y se pone uno en más especulaciones. En unos meses, con Petro detenido ¿Cuáles serían los pensamientos de los elenos? El ELN, un laberinto de enigmas. Cercano a su aniversario 60. Animal resiliente. Curioso que nunca ha sido objeto de una estrategia abierta y resuelta de los sucesivos gobiernos. Si la dinámica en que nos encontramos no se frena o desvía, se hará realidad su sueño de enfrentar directamente al comando Sur y avanzar hacia la liberación nacional. Es su nombre: Ejercito de Liberación Nacional. Es posible, un poco improbable. Que hablen los académicos, expertos y todo el resto.

Debo admitir que algo arbitrariamente he discontinuado la misión literaria de este blog y en mi defensa digo que la literatura tarde o temprano se involucra con la historia  y por eso he escrito sobre la pequeña historia que se desenvuelve en torno a la literatura por estos agitada días. También los acontecimientos mal informados de estos tiempos contienen cientos de novelas. Una mujer a quien embarazó un hombre antes de meterse a la guerrilla. Sus pensamientos, su gesta como madre soltera; su propia guerra cotidiana. Por ejemplo


lunes, 30 de junio de 2025

La realidad está mejor que las novelas

Hay que hablar de Don Dinero, importante personaje en las intrigas del doctor Alvaro Leyva Durán, aunque se requiere para hacerlo el olfato que para la relación entre el alma y el dinero poseía Honoré de Balzac. Es el Aureliano José de la dinastía de los Leyva, emparentados con héroes de la independencia fanáticos de Simón Bolívar y empapados de rancios mitos del partido  de este, el Conservador, no el de Efráin Cepeda, el actual presidente del Senado sino el Miguel Antonio Caro, un partido decente hasta que cayó en manos de Laureano, quien deslumbrara en otros tiempos a Jorge Leyva el padre de los Leyva. ¿Es Leyva Durán, ex canciller, de esos personajes balzacianos a quienes los caprichos de la Diosa Fortuna los acercan a la pobreza al tejerse la trama, y como esas bestias acorraladas luchan desesperadamente para frenar la ruina?  ¿En qué ha podido dilapidar sus haberes si no ha construido sitios como Versalles ni ha frecuentado los casinos de Montecarlo?

Don Dinero también puede explicar el caso de Vicky Dávila. Es posible que los Gnecco hayan sufrido más de lo conveniente en especulaciones con criptomonedas y desde hace un tiempo viven en la quiebra En Marzo de 2020 cayó en pocos días de 9000 a 4000, más del 50%

La familia de la estridente anti petrista vive una fase de bajo perfil mientras ella intenta posicionarse como una Milei mediante tic tocs diarios acusando al presidente de Colombia de todo menos de la existencia de la lepra o de la gonorrea. ¿Necesita dinero para rescatar a su familia zarandeada por inversiones desafortunadas como tantos otros?

El cuadro es patético, de pathos balzaciano. El doctor Leyva Durán en el límite de sus bríos, ya enclenque geronte, no se cobija en las mieles del retiro después de medio siglo de intrigas políticas y de ostras a la Rockefeller. Se arrastra por los aeropuertos y por los pasillos palaciegos y por largas entrevistas con divos y divas de la radio. Tanto sacrificio no puede ser sino por la penuria en que ha quedado tras podridas jugadas especulativas! Es una teoría.

El dinero es Intermediario entre la libido y la vida “por lo alto”, con sus comparsas, las mucamas, el jardinero, el conductor del coche, asistentes varios que ofician sus deberes como piadosos clérigos, con sigilo y curia y con sus zalemas y ritos tejen la vida por lo alto alrededor del eminente, del doctor ilustre, quien apenas a sus gatos permite confianzas. Esas cosas que permite Don Dinero producen adicción, servidumbre humana. La libido no es más que el embrión del alma humana llorosa siempre en pos de sus servidumbres. Lo que mueve a las personas y también engendra delirios en los narcisistas. Narcisistas, porque nos enseñan los autores de novelas negras que los grandes crímenes son factura de narcisistasque están más allá del punto de retorno. No hay nada que motive más a delinquir atrozmente que el haber probado el dinero y probar después su ausencia!

La opinión ha sido zarandeada por el abaleo del mini Bolsonaro Migue Uribe, y cuando los investigadores formulan entre las hipótesis la de que su fin último es desestabilizar a Gustavo Petro salta al ruedo el episodio de los audios de Leyva. Un Leyva arruinado y resentido es perfecto para descartar otros cerebros teóricos con motivos iguales y también manipulados por la ultraderecha global rentista. Los hechos parecen prodigarse con Madrid como epicentro. Centro también de la intentona más serie de un golpe suave por parte de la delincuencial extrema derecha española. Toda una novela digna de redactarse por un John Le Carre. La realidad es la que desvía de las novelas en estos días, está más intrigante que cualquiera de ellas!

 


viernes, 30 de mayo de 2025

El rebaño de los necios

 Los estultos más abundantes en Colombia son los de espíritu gregario que aman rebuznar en compañía de muchos. Una insensatez es deliciosa si se comete en coro, en rebaño. Por ello se buscan desde la madrugada y todo el día ríen solidarios, son dichosos, se olvidan de la muerte y se refuerzan mutuamente en su necedad cristalina. La escena os suena? Os suena familiar porque esta clase de estultos celebra sus rituales todos los días en las estaciones de radio en donde actúan depositando las heces de su tontería, hacen las veces de los antiguos bufones que con sus payasos divertían al monarca y sus amiguitos.

Pobre Colombia, tantos reyezuelos y su correspondiente séquito de bufones.

Maldito seas Marconi por inventar la radio, cuyas ondas hertzianas transmiten urbi et orbi la coprofilia de los periodistas. Todos en la cama por unas monedas. Por unas monedas, de pípí cogido. ¿eres bueno para nada? ¿crees que la tierra es plana? Tranquilo, para tí están abiertas las puertas de la “facultad” de “comunicación social”, destino forzoso de los millones cuya ineptitud constitucional les cierra las puertas de la facultad de economía o de la facultad de abogacía.

Enjambre de moscas que zumban y se agitan sobre la podredumbre de sus patrones, alegres porque los cleptócratas succionan billones y billones de la riqueza nacional, conmovidos por el olor del crimen superlativo. A los crímenes llaman democracia, libre empresa, mercado, honestidad, esfuerzo, creación de empleo, tecnocracia, indicadores, crecimiento, equilibrio fiscal, buen gobierno, instituciones. Son versados en los diversos eufemismos aplicables al lavado de dinero sucio. Los crímenes que no tapan, los maquillan y disfrazan. Se destacan dentro de la estupidez que se basa en la perversidad de ser necio dentro de un ejército de necios. Carecen de la dignidad del necio individual.


jueves, 16 de enero de 2025

¿La derecha experta en democracia?

 ¿Algún gobernante de izquierda ha escapado de ser llamado dictador? Algunos arrancan a bla bla bla sobre democracia al percibir en sus subjetividades un dictador. Pinochet no producía ese efecto y ejerció tranquilamente hasta que el Alzheimer lo amortajó definitivamente., Sería más fecundo para el pensamiento abordar las preguntas que la democracia suscita independientemente del avistamiento de un fiero dictador en el horizonte. Por ejemplo, cuando sin consultar con ningún otro órgano del poder, el presidente de Estados Unidos declara guerras y agresiones contra otros países, ¿estamos ante el ejercicio de la democracia? En Estados Unidos además varias cortes han puesto a millones de mujeres fuera de la ley al derogar dictatorialmente la jurisprudencia sobre terminación de embarazos.

El presidente de Venezuela no ha decretado la guerra con ningún país, ni ha suspendido ningún derecho adquirido de las venezolanas; sin embargo en los medios casi omnímodos de América y Comunidad Europea se lo ha convertido en un dictador desaforado, en nombre de una democracía de diccionario o incluso menos. A Manuel Lopez Obrador antes de terminar su sexenio hace poco, le llamaron dictador varias veces. Las mismas personas que han estado rasgándose las vestiduras por la mala suerte de la democracia en Venezuela. El título de dictador ha llovido sobre el expresidente boliviano Evo Morales con puntualidad. Al actual presidente de Colombia, Gustavo Petro ya le han dicho dictador, los mismos personajes de su país que dan alaridos sobre Maduro dictador. Magia: y en los predios de la magia queda el raciocinio por el cual Petro y su colega venezolana resultan para los colombianos de derecha harina del mismo costal. Por arte de magia también la derecha más hirsuta aparece poniendo velas a la democracia. Experta de un momento a otro en democracia, un plato que ella no traga.

Alerta ingenuos. La democracia no es una idea que se toma del aire, como hacen los medios de millonarios que demuestran a diario que ellos de ideas poco. En manos de los medios democracia es una “narrativa”. Una narración, un cuento que les inculcan a los "periodistas" sus dueños millonarios. Sino ¿Por qué los medios colombianos siembran dudas sobre la democracia del país? A dos años de gobierno de Petro, los medios de millonarios colombianos continúan sin aceptar que un izquierdista logró la presidencia de la república. No aceptación que los conduce a su cálida inclinación a favor de las intrigas por la narrativa sobre dudas de la limpieza electoral de la victoria del presidente en ejercicio. Si se equivocan a sabiendas sobre la democracia propia, en que queda su credibilidad al momento de juzgar la democracia de otros países?


domingo, 10 de noviembre de 2024

Clandestino en Usaquén

 Es un poco cómico. Quien quiere hablar de Harold Bloom, Pierre Bourdieu o Natalia Ginzburg no se mete en un ghetto de clase media brava, lejos de los cafés del centro donde las probabilidades de interlocutores se incrementan al doble quizás. La clase media no quería oir nada sobre libros sino que quería hablar ríos de fútbol, y de los buenísimos colegios en donde iban a estudiar sus críos. Algunos conocían de mi adicción a los libros; espero que no hayan pensado que le tenía fobia al fútbol. Era una tortura jugar al parqués con aquellos intonsos virtuosos en ese pasatiempo, que cuando se practicaba alcanzaba casi a ser comunión de las almas. Mientras frecuentamos a aquel grupito me impuse como el gran bicho raro de sus vidas. Cuando oyen “bicho raro” me imaginan a mí.
Este ostracismo es uno de efectos indeseables de la afición lunática a la literatura (y hasta a la poesía).
Cuando los chicos eran pequeños todavía parte del domingo lo empleaba en la lectura del diario El Tiempo, sin importar lo malo que era. Era una tara que me quedaba de la infancia. También, leer ese diario impotable, constituía rareza, en aquel remanso de clase media oportunista, más baja que alta. Como caminaba tres cuadras con el Tiempo desde la tienda hasta el conjunto, presentaba un blanco fácil para la vista de los vigilantes chismosos, espías de vecindario faltos de vida propia y por tanto interesantísimos en los ires y venires del prójimo.
Y así desde que recuerdo. El disfrute de El mundo es ancho y ajeno no era algo que compartiera nunca con mis primos. Ni siquiera Julio Verne, aquellos primos crecían en los desiertos de literatura que eran sus familias.
La verdad me sentía furtivo y clandestino, un poco culpable de leer a espaldas de tanto iletrado, y leer  en inglés, no solo en castellano. Hace unas horas disfruté de la sabrosa lectura de un francés con mucha actitud, en un ensayo sobre Proust y el ensayo, y nadie en este conjunto sito en Usaquén sospecha que comparten pueblo con un literato de muchos kilates que sobrevive entre ellos en rigurosa clandestinidad.

Pero la gente se gasta atención de liebre y no se pierde los libros que pongo aquí y allá, que me ven en la mano al pasar, la gente es muy observadora, linces. Perciben, también, a los libros como signo de privilegio, ( siguen siéndolo a pesar del tiempo, y un pobre con un libro pueden confundirlo con un niño rico), por eso trato de esconderlos. Tampoco quiero que piensen que soy un tipo que las ha pasado mejor, que ha trabajado menos, que su vida ha sido fácil, por aquello de la envidia (es natural que se deteste al que vive más fácil y se jode menos).

Y eso que son libros de segunda mano. tener que esconderlos es un indicio del entorno poco acogedor en que vivimos.

Nada para presumir, una vida furtiva de literato de incógnito. Todos, todos todos, tenemos nuestros “guardados”. Ese manso anciano que sorbe café, de ojos llorosos y nevada cabeza es un furtivo aficionado a la caudalosa pornografía que tras unos clicks irrumpe en la pantalla de su pc. Y nadie sospecha. Ecce homo.



viernes, 5 de julio de 2024

Nuestros periodistas "pop"

Quizás la característica más lamentable de “nuestros” periodistas es su falta de personalidad y carácter, que deriva en su enorme poder para aburrirnos.Por ello los colombianos somos gente que se aburre, vivimos aburridos, cansados, atiborrados de la desabrida agenda periodística que se nos sirve fría todos los días por unos diez mil periodistas y por aquellos de ellos, situados en la cúpula, que son presuntos “cracks” de la profesión.

Su vida es tan trepidante. Es tan aburrida que encuentran divertido construir personajes que todos deberíamos reverenciar, absorber sus conocimientos, alumbrar nuestras oscuridades con sus asombrosas luces. Los periodistas juran por personajes que ellos mismos han convertido en vigías y visionarios. Y los consultan cuando la cosa es compleja. El político freelance que presidió las deliberaciones de la asamblea constituyente de 1991, Humberto de La Calle Lombana,es su estadista “de cabecera”, y es a quien consultan cuando creen que algo amenaza al statu quo, cosa que para ellos es inalienable y no es negociable.Estas son las cosas tediosas de estos periodistas “pop”.

Son tan aburridos que presumen y quieren que presumamos que su discurso da voz a una mayoría (y por lo tanto es noble), cuando es lo opuesto. En su discurso plano y monótono canalizan  intereses de lobbies y de actores equívocos, beneficiarios de prebendas y privilegios extremos. Los mismos que fueron repudiados en las elecciones que llevaron a Gustavo Petro a la presidencia de la república. Son tan aburridos que, en estado de negación, no aceptan que sus estadistas perdieron la elecciones, y con ellos sus asociados cleptócratas. Estos periodistas “pop” también están entre los perdedores de esa elección; no son queridos de los ciudadanos que rechazan su periodismo desnaturalizado al servicio de personas y entidades que abusaron de la confianza del país. Los ayudan a reciclarse y a desarollar su “lawfare” y su campaña de odio. Que aburridos.


sábado, 29 de junio de 2024

La generación de los Beatles

 Esos músicos sobrevalorados, los Beatles, fueron lo que aglutinó a una generación entre cuyos miembros me conté, y me cuento.Una generación que en todas partes, no solo en mi ciudad natal, a los pocos años de surgir estridente y medática no logró ser el gran sujeto histórico sino la más conformista de la Historia. La carencia de personalidad era el sello de aquella gente. Los mismos Beatles eran un producto de supermercado, cabecitas sin mucho dentro envueltas en cabellos lacios en forma de utensilio de desempolvar. Y esas cabezas sin mucho dentro fueron rodeadas plebiscitariamente por mi generación, aun por aquellos que por ser crespos de pelo no podíamos lucir aquellas cabelleras estilo Moe (este miembro de Los tres chiflados fue el pionero de ese estilo de cabello).
Repasando caras y situaciones ninguno de nosotros tuvo carácter, hemos sido tan huérfanos de carácter como las tonadas de Lennon & McCartney, ¿hay algo más soso en política que ese personaje nacido de los medios, como los Beatles, Luis Carlos Galán?
¿Qué es entonces, el carácter? ¿Qué no lo es?


No es carácter el seguir a la mayoría, ni el creer lo que dicen los muchos. Estar en ocasiones en contra siembra en la persona un principio o simiente de carácter. Estar siempre convirtiéndose a la religión de moda, llámese reguetón o música de despecho es típico de personalidad sin carácter. La autenticidad de la era que vivimos es inversamente proporcional al número de varones que usa el patético pantalon ajustado en la pantorrilla. Esa pierna apretada es ante todo poco viril, y sin embargo es una religión y todos lo que así la llevan creen cumplir con un canon de estilo y tener carisma.


De la incierta comunidad generacional en mi ciudad natal me considero uno de los más notorios en su penuria de carácter. El vacío de autenticidad era llenado por la presunción. Presumía de intelectual, pero ser tal en mi caso era casi equivalente a la complacencia en las bebidas espirituosas y al perorar bajo su influencia. En la euforia alcoholica creemos que aflora carácter, personalidad. Lo más necio era que no faltaban algunos que me reconocían competencias críticas y dialécticas.


Flojera, falta de carácter


Se atribuye a grandes mujeres y hombres de renombre histórico la posesión de una cosa llamada carácter;  Y, hoy?¿ Es muestra de carácter la mamada de Mónica Lewinsky (se hace +enfasis en la parte activa del acto pero igual de necio fue el participante pasivo) ? ¿Es carácter lo que hoy nos hace falta en la civilización global/digital?

Consecuencia del carácter personal definido  es la coherencia de la conducta. Otro presidente norteamericano incoherente fue Bush: desesperado por un papel distinto al de víctima de una feroz retaliación del Islam, plantó la mentira de las armas de destrucción masiva de Irak como justificación de una de las guerras más estúpidas de esta era.

El desfalco masivo internacional, el super delito de esta era,tiene como terreno abonado la falta de carácter de cientos de burócratas y tecnócratas que lo acolitan, propician, disimulan y gestionan. Es el suyo un carácter maleable que no puede decir que no a los obsequios y prebendas ofrecidas por las redes del desfalco internacional (muchas disfrazadas de aseguradoras de salud pública). La flojera es la virtud de estas élites incoherentes con sus títulos y con la confianza que el público les concede.

Sí, a la falta de carácter el vulgo llama flojera. Son gente moralmente pichafloja. Son almas que como el agua toman la forma del recipiente que las contiene.

El carácter laxo y pichafloja también es parte del arte y la literatura. La lectura no se hizo para los flojos y volátiles, que en esta era son el grueso de los funcionarios editoriales que deben exigirle a los manuscritos eso, carácter, personalidad, temple, autenticidad. Donde hay carácter hay autenticidad, y viceversa.Gay Talese es original, quienes lo copian son facsímiles con tanto carácter como una mosca.

En mi caso, la sobreprotección en todas las etapas borró cualquier chance de que se formara el carácter necesario para mi desarrollo como escritor/lector. Este se desarrolla al calor de los retos (problemas) que nos son propuestos por la vida misma. El carácter nace con el sentirse aludido por el reto, sea el que sea. Parece una condición humana universal: sentir un llamado, un impulso de recrear las cosas, en frente de la dificultad (sin ir más lejos en esto reside la función formativa de los deportes en la escuela).

En buena medida el carácter se forma diciendo NO. Los firmes y ciertos en literatura tiene una fase en que contradicen. Desafían a las vacas sagradas, disputan con los pares y van a contracorriente. Los flojos son complacientes con todos, reverentes con el canon, son prontos para encontrar maestros. Tal vez, por ese motivo, se les facilitan las gestiones, publican gustosos a ese ser inocuo y fellz, que, precisamente será una buena persona pero nunca maestro. Un editor de Nueva York en los años veinte del siglo pasado consideró su función hacer más dóciles a los difíciles y ásperos, los Hemingway y los Thomas Wolfe (le hizo capar la mitad de un manuscrito de mil páginas). La gente con carácter que necesitamos en esta era es la que ama los problemas y desespera de la zona de confort.




domingo, 19 de mayo de 2024

Entorno golpista que acecha a Petro, el neo crimen

 


¿Se puede culpar a un hombre de querer entender su situación? Oscura situación por cierto. Sigue el intento de acotar una zona de sentido en medio del caos, queda arrojada la palabreja.

Colombia se entenderá en la medida en que se establezca el carácter actual del crimen. Juega un papel central en nuestro caos. Como si un evangelio del crimen se hubiera esparcido por todos los estamentos de la sociedad colombiana. El crimen clásico consideraba que la decencia y las instituciones eran condiciones de su existencia; el crimen actual busca vaciar la institucionalidad y convertirla en un simulacro que imparta la bendición a sus disfraces (la “empresa”, la “libre empresa” es uno de ellos). En Suiza, recientemente, han tenido que vérselas con un banco travesti que fue instrumento voluntario para las especulaciones ilegales de un entramado originado en uno de esos mini-estados árabes. Este tipo de crimen supera cualquier fantasía de los mafiosos clásicos norteamericanos, y está rampante en Colombia. Este “nuevo crimen” o neo-crimen ya tiene su adn dentro del sistema bancario colombiano e internacional. Traficar con la confianza pública es un crimen nuevo. Lo estrenaron en Estados Unidos en 2008 cuando estalló la burbuja de la hipotecas chatarra que fue posible gracias a que los banqueros decidieron aprovecharse de la confianza en ellos depositada por la sociedad civil. Luego el carismático Barack Obama amortizó las pérdidas con dinero de los ciudadanos norteamericanos y los bancos que traficaron en hipotecas basura quedaron prácticamente impunes. De esto es lo que hablo; “esto” es el contexto en que surge la figura de Gustavo Petro, y explica porque sufre el matoneo de los agentes de estos intereses.

La lógica criminal de los bancos que se lucraron de la crisis de las hipotecas basura es la misma de las epe-eses del sistema de salud en Colombia y Gustavo Petro ha tenido la osadía de atravesarse en su camino. Estas aseguradoras o epe-eses son enemigos jurados del Mandatario, peores incluso que enemigos manifiestos como la “periodista” Vicky la equívoca senadora Cabal. El periodismo estilo Vicky y los políticos estilo Cabal han sido cooptados desde hace años por estas empresas cleptócratas, tan afines a la cultura criminal de los bancos norteamericanos y europeos. Es la misma “coalición” que derrocó a Castillo en Perú y que apoya el acoso al régimen popular en Bolivia. Saben lo que está haciendo. Y son apoyados por el crimen más plebe, el crimen de las economía ilegales del oro, la madera y otras especies en los territorios y  que continúa con su negocio de exportación masiva de cocaína. También son aliados ahí las redes de extorsión que operan desde las cárceles y la rosca incrustada en la fiscalía general denunciada por el super periodista Gonzalo Guillén. Estos actores de la delincuencia han celebrado conferencias de las cuales emana la consigna de detener a Gustavo Petro antes de que comience a hacerles daño real.

sábado, 16 de marzo de 2024

¿Qué hay para cenar? El Otro y su mundo dogmático

 

Cuatro mundos dogmáticos. Todo yo es dogma y religión. Y los roces entre ellos, una novela caudalosa, gestionada por una novelista “opulenta”, con un  baúl de recursos inagotables para hacernos un “tour” de los “dogmas”, dogmas que sostienen un desencuentro fatal con las expectativas de las buenas conciencias. Traicionar falsas expectativas es otra especialidad de Ann Tyler.

Los personajes no son creaturas que nos puedan mirar de arriba abajo, son tan erráticos e incompetentes como quienes los leemos.

Algunos hemos sido iniciados en este tipo de saga familiar por Cien años de soledad, donde los hijos de Ursula Iguarán y José Arcadio Buendía son dogmas que se repelen como los hijos de Pearl en la novela Dinner at the homesick restaurant García Márquez también tiene esa visión de que por sobre el lazo consanguíneo, todos somo un nudo  no negociable con los otros y con el mundo (como los Karamazov).

Solo una genio puede sostener episodios alimentados por los fanatismos del yo, las relaciones oblicuas y tirantes con el plan del mundo. Anne Tyler es la actuaria de las injusticias (pequeñas y diarias), de los gestos disimulados y sin grandeza con que nos abrimos paso en un mundo en el que hemos sido sencillamente arrojados. Anne Tyler los documenta y los vuelve sustancia que aflora e interpela al lector resabiado y unilateral que somos, y que refleja a sus criaturas adheridas a la placenta  consanguínea que en Norteamérica tiene talla de mito. Algo de la fatalidad del Génesis rebulle en esta novela, plasmada en una escritura de seductor temperamento femenino.

La humana propensión a los errores y a las ilusiones me ha hecho creer tener una idea aproximada de la novela norteamericana; esta novela, Dinner at the homesick restaurante me muestra la dimensión de mi engaño. La novela gringa está llena de mundos por descubrir, demasiados para una vida.

viernes, 23 de febrero de 2024

DONDE SE HABLARÁ DEL TRAVIESO ELFO LLAMADO CAPITAL SIMBÓLICO Y DE LA PODEROSA BRUJA LLAMADA CLEPTOCRACIA Y DE LOS ORCOS LLAMADOS INTELECTUALES – por Ernesto Gómez Mendoza


Aparentemente es penoso emplear una categoría exclusiva de cierto campo sin la necesaria exactitud. Si esa inexactitud es demasiado obvia permitiré insultos exactos…Entonces, capital simbólico. Detentado por ejemplo por Mario Vargas Llosa. Un editor español, ante este capital simbólico, se empequeñecerá moralmente: lo acepto Mario, la tienes más grande!

O es lo mismo que prestigio o el prestigio es una parte de él ( y los intelectuales somos muy sensitivos respecto de este poder simbólico, no es ninguna noticia que babeamos por el aura de tipos como James Joyce o Juan Rulfo, qué tal Rulfo, todo un capital simbólico).

En este mundo de mierda también se acumula este tipo de capital con ayuda de otros. Con los buenos oficios de los periodistas colombianos puedes pasar de unos modestos ahorros a un botín envidiable. Otros lo acumulan a pulso como el actual presidente de Colombia, pero los periodistas son como enzimas capaces de redoblar el prestigio y la credibilidad del sujeto más indeseable. ¿España? Eres español querido lector? Allá teneis algunos tíos que nadan en capital simbólico, como Jose María Aznar, vaya tío. Puede asesinar a su madre y negarlo y todos le creemos. Su carisma es el de alguien que condujo a España por envidiables estadísticas económicas y ladró cuanto pudo contra Cuba, el anatema cubano, y apoyo las guerras de los Bush y vive siempre haciendo zancadillas a los pobres socialistas, sean de Zapatero o sean de Gonzáles, dos tíos cuyo “dinero” simbólico nos deja ciegos instantáneamente, casi se hace uno pipí.

                                                                  ­* * *

Lo admito: mi texto chorrea mala lecha, que lectores tan perspicaces. Y también transpira cierto sentimiento equívoco por el capital simbólico. ¿No ven que antes de ejecutar sus grandiosos drenajes de recursos públicos los delincuentes pasan por un proceso de acreción de prestigio y aura, pasan unos años siendo celebrados y adulados por el cuarto poder. Detesto especialmente a los que portan galantemente el título de “tecnócratas”. Muchos de ellos son economistas y no se sonrojan por serlo, como si la economía no fuera el nombre “kitsch” del sistema cleptocrático, un orden político que enmarca la expropiación de recursos públicos fabulosos por la élite que detenta el poder real. Confieso que acabo de descubrirlo.

 

En la teoría de los intelectuales del filósofo italiano Antonio Gramsci uno se encuentra con un concepto de intelectual que abarca más especies que el concepto vulgar. En Gramsci, trabajando con celo de abeja, hasta el curista parroquial produce ideología, y por ellos se diferencia de las amas o amos de casa que escuchan sus homilías: es un intelectual (ver el parentezco  de “clero” y “Clerk”).

Y -¡como no! – el profesor de primaria es otro intelectual. Ambos están en la base de la pirámide intelectual, a diferencia de los vecinos vulgares construyen, aportan a la visión (percepción) del mundo…cuadro donde elementos como legalidad, orden (casi divino) son centrales. Y los cargamos por todas partes, permean todo. Casi son automáticos, creemos en ese entorno-orden donde las cosas que más importan se expresan en un diseño de apariencia racional. Este mito encarnado en nosotros lo debemos a los intelectuales. Es lo que señaló nuestro italiano. Los intelectuales, desde el maestro de escuela hasta los Habermas y Savater.

Sorpresa para Kant…Seguimos como infantes, consumiendo mitos y cuentos de hadas que suplantan los hechos objetivos (la cleptocracia por ejemplo)

Los grandes intelectuales orgánicos del país y sus tecnócratas y sus gestas para encumbrar y encubrir el Robo, un nombre apropiado para todo el léxico de las ciencias sociales: encubrimiento, apuntalan el carisma de los expropiadores heroicos.

 (Gramsci adosa el calificativo “orgánico”. Clerecía que “narra” la constitución, el “derecho”, el “despotismo”, el “mercado”, von Hayek…leo ese texto de ciencia política y me seduce con su visión de algo que es utópico, no me dice todo lo ritualizado que es el estado de derecho)…descubro la mistificación: registro la expropiación histórica de cuatro o cinco “gobiernos”…los mismos que ven en Petro –y con razón-amenaza existencial- Me ponen una gafas a través de las cuales veo lo que le conviene a ellos.

sábado, 17 de febrero de 2024

Hypomnémata sobre Caligrafia de los sentidos de Nora Carbonell, por Ernesto Gómez Mendoza

Cuando el poeta sale al mundo, éste y la soledad se lo disputan. Estos poemas son actas que registran el arraigo terminal de Nora Carbonell en la soledad, esa constante humana, constante en la Poesía. Ante el engañoso mundo, nuestra poeta se repliega en sí misma y con delicada ironía y humor asordinado documenta las aventuras de su alma en algunos recodos de la vida. Quijotadas son la ilusión del corazón en sus primeras aventuras, los espejismos y modalidades de lo efímero. Tras la experiencia de los caminos se regresa más sabia al patio y su cosmología de quietas y dulces epifanías

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Un tema que se insinúa en Caligrafía de los sentidos es la renuncia. Extraño ser el que renuncia, se aferra al centro, no quiere enajenarse. Se sustrae a los presuntos bienes mundanos.La estirpe es cínica(Grecia antigua). La mujer mística o bruja, si no renuncia se pierde a sí misma en los códigos del entorno masculino o mística masculina, por eso la costumbre de la renuncia en tantas mujeres poetas( Meira Delmar).

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“Confieso que me gusta lo difícil/ los amores inútiles, los viajes sin brújula/Las distancias infranqueables/ esa mirada tuya/asaltada por la incertidumbre”.

Nora Carbonell gusta del lenguaje diáfano; lejos de cualquier acentuación barroca.

Nora Carbonell es ese lenguaje sin gravedad superflua, esa anotación serena y abierta. Dentro de esa serenidad, una tormenta de imágenes poéticas:

“Mi piel de adentro, mi vuelo y gemido/

Mi hábil viajero de todos mis rincones/

Denominador de países en mi continente/

Por ti fui, soy felina fiera que avizora tu exilio/

Violeta delirante para tu tormenta”. (Penúltima nota de amor, p. 116)

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La aventura más riesgosa de esta poeta ha sido el amor-pasión, en eso coincide con colegas. E insiste también en hurgar la herida, como Idea Vilariño, su cofrade uruguaya, quien apunta : “Ya no soy más que yo para siempre, y tú ya no serás para mí más que tú”. Por su parte, Nora Carbonell anota

Porque eras el amor perfecto

Para mi alma huidiza/

Te nombro para olvidar/

Jacobo.

¿Sin las poetas qué sabríamos de esos hijos perdidos que son los enamorados perdidos?

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Se puede decir que la poesía es una locura voluntaria del lector para liberarse entre dos páginas de la tiranía de la cordura. Y las poetas son las proveedoras de tal medicina.

Nora Carbonell dispone en estancias conversacionales su “pharmakon”, su cicuta. En sus versos conversados florecen las imágenes poéticas que traducen silencio, soledad, exilio, la locura quieta de existir en verso. La ermitaña que versifica sus pasos quedos por los andenes reales y míticos.

viernes, 27 de octubre de 2023

Pentimento

Antes de que María Mercedes Carranza y los mecenas perseguidos por su trastorno obsesivo le compraran una casa, la revista Golpe de dados fue el primer refugio de los poetas colombianos. Desde los años setenta ya había miles de lectores en Colombia que preferían poesía a novela, como se prefiere el sol a la lluvia. Preferían la bicicleta de la poesía a la motocicleta de la novela. A pesar de su hábito franciscano, Golpe  de dados se ofrecía en los puestos de revista, junto a la revista Cromos, la revista Semana y la revista Vanidades. El poeta J. G Cobo Borda era el poeta más visible, pero le pisaban los talones J. Mario, Jaime Jaramillo Escobar, Elkin Restrepo, Dario Jaramillo (diabéticos abstenerse), Juan Manuel Roca, entre los más peligrosos. Todos  querían –Edipos-matar a los padres. Querían matar a Julio Florez  y a Barba Jacob, muertos hace siglos, pero vigentes en la imaginación de aquellos lectores adictos a la poesía. Vinieron los videos, la televisión por cable, el PC, el beeper, el internet, el móvil, el videojuego, los tatuajes, el porno y el porro, pero en Colombia miles han continuado leyendo poesía y las nietas de los poetas de Golpe de dados han tomado el relevo y con sus  tatuajes leen sus poemas en bares y discotecas de las principales ciudades. Si hay algo resiliente en la literatira colombiana, es la poesía. Incluso Barba Jacob.

Me he sentado a escribir esto al darme cuenta de lo mucho que pesa la poesía en Colombia y en América Latina (y en el mundo). En contra de la aparente hegemonía de la novela. El vedetismo de la novela, en que la han comprometido los  funcionarios de la grandes editoriales. Impostura harto notoria en Colombia, que es pura moda, en un país de lectores incubados por la poesía desde sus abuelos. Los novelistas pueden ser mendaces y posudos, pero los poetas tienen que ser reales.

Nada de raro que un pedante como yo se haya consumido en el snobismo de la novela. La pedantería es la sustancia de la novela; se salvan muy pocas de la arrogancia con que las cien novelas publicadas cada año, incluyendo Vargas llosa, miran el mundo. Los textos poéticos son más humildes, parten de un mundo más íntimo y auténtico que el que Vargas Llosa cree que es… Me propongo salvarme del anecdotismo y la flatulencia de la novela estudiando poesía de ahora en adelante. Y partiendo de los versos que aprendí en bachillerato en los tiempos de Mario Rivero, el gestor de la revista Golpe de dados en los años setenta:

“Ay, qué trabajo me cuesta quererte como te quiero/

por tu amor me duele el aire, el corazón y el sombrero”.

lunes, 22 de mayo de 2023

 

 

Nadaba en éxito, el cáncer se atravesó

La idea es genial. Un novelista sobre quien ha caído la maldición del éxito tiene un colega, compañero en los tiempos heroicos que sigue a su lado pero odia ese éxito y también a él que no lo sabe, envuelto en su gloria ignora que su triunfo lo hace un asco para el otro.

El dueño de esa idea ha muerto. A los 73 años, de cáncer de esófago, y esta noticia me ha removido algo. Quedo en deuda con Martin Amis, que se ha muerto de pronto. Le debo que su novela sobre los escritores amigos que se odian, me cayó como salvavidas en una época en que me sentía muy insignificante, y no con la autoestima por el suelo, sino en el subsuelo. Con su burla y escarnio de la vida promedio del escritor (o escritora), Martin Amis me puso delante dos vidas que eran muchísimo peor que la mía. La mejor fórmula para levantar el amor propio, y que no es tan nueva porque ya la usaba Charles Chaplin hace un siglo. La novela se llama La información,  en 1996 apareció en Panorama de Narrativas de Anagrama, pero la mía era la edición en la serie Compactos, igual de Anagrama, de 2008. Traducción de Benito Gómez Ibañez.

Amis ha muerto el pasado viernes, lejos de Londres, la urbe de sus libros, destruida por un ataque nuclear moral, y donde nació. Ha muerto en Miami, lo cual tiene el tinte irónico de sus historias, “carentes de plot”, según el tipo que lo recuerda en una revista en inglés.

En la página de La información que he abierto el plot intenta coagular: el escritor poco comercial, medita sobre su gestión para que un matón apalee a su exitoso rival, tras enterarse de que su novia le hizo sexo oral; concluye que el mejor desquite es seducir a su esposa. Démeter, miembro de la nobleza inglesa recién egresada de rehabilitación. Eso es un plot, en el otro sentido, el de conspiración.

La información, de Martin Amis, está lista para ser releída. Esa primera lectura fue hecha por un hombre desmoronado. También estaba endeudado; no me pregunten cómo pero lo estaba. La novela fue como si bebiera ron o aguardiente y el asombro sobre cosas de ese calibre escritas con esa frescura me hizo leer a bocanadas, atropelladamente. Ahora está lista para una lectura más saboreada. Si la lógica funcionara, en Colombia La información debería ser texto de culto. Los autores colombianos no son ajenos al éxito. Entonces deben tener el amigo poco exitoso que les odia en secreto. La novela también retrata la vida hedionda que éxito o NO, viven todos los escritores (y escritoras).

jueves, 6 de abril de 2023

Marlon Brando golpea a la puerta

Podemos decir agenda. Las personas y los grupos tienen una, y esa agenda puede estar condicionada por las circunstancias, por el momento. En el momento actual, la inflación por ejemplo participa de la agenda colectiva, igual que el clima, que los migrantes y una nube de temas adicionales, y la conversación social es alrededor de esos asuntos, y participar socialmente es participar de esos temas En modo micro ubicándonos en campos delimitados existe una agenda parlamentaria o una agenda literaria. Esta última permite una conversación en el grupo afín a la literatura, público puede decirse igualmente. El público literario maneja su agenda. En forma llana la agenda comprende lo que los lectores y escritores identifican, o encuentran interesante. Y conduce a que estos agentes tengan que optar por lo interesante o relevante- Es posible que este pacto no escrito de intereses compartidos no esté funcionando en el momento actual, y nada que sorprenda en un mundo en constante “destrucción creativa” (quizás) Todo esto para contextualizar. Si la irrelevancia se ha tornado más visible en la literatura del presente, sorprende de todas maneras que un libro de manera fiera se diría, proponga ideas que tozudamente, y especializadamente, descuidan interesar al receptor. Son radicalmente ajenas a las agendas que cargan el campo literario. El actor Marlon Brando es abordado como tópico de agenda colectiva en el libro El hombre que hablaba de Marlon Brando sin serlo; en estos momentos en medio de la batalla ideológica, en medio de la conversación agitada sobre modelos de desarrollo, la crisis de la lectura, la desigualdad, la deriva de las élites del primer mundo, el modelo depredador del neoliberalismo, la crisis moderna, la crisis de identidad en sus distintas variaciones, el hombre que plasmó la figura del padrino mafioso o del provocador apóstata de Último tango en Paris no está en esa agenda por ninguna parte ni el libro propone sobre el mismo una nueva visión o lectura que lo acomode en ella. En esos términos, Marlo Brando no reviste interés alguno. No queda explicado porque John J. Junieles apuesta por su anecdótico Marlon Brando y solicita de nosotros que le dediquemos nuestra “fuerza de lectura”. Un escritor no tiene manera de saber si determinado fetiche personal encuentra abrigo en el imaginario de los lectores; lo que puede conocer con algo de acierto es el repertorio de la agenda literaria y, más allá, el de la agenda pública. Los escritores que no aceptan ese marco, entran en la tribu de los escritores ingenuos, agentes que justamente no están en la agenda, son rarezas, unicornios (para ellos presumimos que habrá lectores unicornios; el resto somos vecinos cualesquiera que nos interesamos en las cosas que revisten interés para nosotros).

martes, 31 de enero de 2023

¿Occidente?

¿En Colombia, pertenecemos a Occidente? El sentimiento liberal de ser el individuo un valor en sí mismo, valor intangible por encima de los privilegios del Estado y de la Religión quizá estaba sugerido ya en el primer cristianismo. Uno de los sentidos de intangible es el de un ente que no se puede tocar ejerciendo la fuerza. No se puede ejercer fuerza sobre la persona, menos en razón a sus pensamientos. Es el resumen de Occidente, al margen de que la OTAN se considere la garantía de este sentimiento. La pregunta, entonces, se responde negativamente. Colombia no tiene elementos del sentimiento de Occidente, es imposible que un colombiano sea “occidental”. La fuerza arbitraria obrando sobre los individuos es evidente en este país (desde luego, también, en sus vecinos de Latinoamérica). Acaba, una entidad judicial de orden internacional, de resolver el caso en tiempos recientes, en Colombia, de un genocidio, concretamente el exterminio sistemático de un pequeño partido político, ante la complacencia y con la complicidad de las agencias estatales que han debido prevenirlo en lugar de cometerlo si en verdad hacen parte de la tradición liberal de Occidente. Sin embargo, este país es miembro de la OTAN. Es donde radica el pobre papel que en estos momentos representa OTAN, mostrándose como paladín de Occidente, encima de su tolerancia de vieja data de los despotismo de las élites en sus patios traseros, y la alcahuetería con los magnicidios y las operaciones desestabilizadores de los servicios secretos de las potencias occidentales en los países que estas han invadido, ocupado y saqueado, coincidiendo con la adopción abierta del liberalismo en el Atlántico Norte. Un mejor papel sería consolidar el respeto por el individuo en sus estados y mejorar la situación de éste en sus estados clientes. Presionado y propiciando la libertad e intangibilidad de la persona en estados como el colombiano (y en las sociedades que les corresponden) cuán mejor sería el rol de OTAN. Mucho mejor que el de Nemesis del modelo imperial ruso, el cual se busca desmantelar para entregarlo a los apetitos de empresas que demuestran a diario que les importa un bledo la persona humana y sus derechos (no hace poco un tribunal norteamericano encontró a la empresa Chiquita Brand culpable de conspirar en el asesinato de líderes sindicales y sociales en Colombia). En la misma semana de la actuación de dicha actuación judicial no cesaron los asesinatos en Colombia y no parece que vayan a cesar. Los colombianos no deberíamos ser las presas más fáciles de la narrativa “OTAN paladín de Occidente”. La liga guerrerista atlántica sagazmente utiliza el nombre por los matices emocionales que despierta en los intelectuales periféricos. Sin embargo, hasta donde se pueden equivaler Estados Unidos y Europa con el sentimiento occidental. Habría que ver en serio si el capitalismo tiene al individuo por valor absoluto, cuando vemos cada vez con más frecuencia cómo la policía “occidental” violenta a los individuos con tanta ligereza y prontitud, y como los monopolios de la información no cejan en su construcción de un pensamiento único; o sea, un único estilo de persona, un único proyecto de realización individual, un consumo uniforme, un monótono y redundante modo de agencia y subjetividad, la idea de ser todos una muchedumbre sometida y gobernada por los profetas de occidente que hablan a través de los mensajes comerciales, los dispositivos de redes digitales y alternan con un coro mediático ensordecedor. ¿Occidente? Primero se inventó a “Oriente”, un territorio para invadir y saquear en las cruzadas. Oriente, el territorio propicio de las herejías. Cuando Oswald Spengler hizo circular el término lo hizo asociándolo a su declinar. “La decadencia de Occidente” le dio por título. El “Occidente” de la OTAN es un pálido avatar del occidente del primer milenio, en cuyas abadías agustinos, benedictinos y monjes de otros nombres, atesoraron los libros de la antigüedad. Era el occidente de Europa, entre el río Rin y el río Tajo. Es el auténtico occidente; en esos libros estaba bocetada la genial idea de que toda persona es un valor absoluto y eterno, alrededor del cual se plasma la Idea Occidental, y el sentimiento occidental que todavía tienen que asimilar muchas naciones entre ellas las naciones eslavas ex Unión Soviética, todavía seducidas por la razón tribal.

miércoles, 26 de octubre de 2022

Los hermanos Cuervo, novela con injertos de crónica

La obsesión es un comportamiento universal; una enfermedad, para los psiquiatras (trastorno obsesivo-compulsivo). En Los hermanos Cuervo, curiosa novela implícita, todas las creaturas del autor padecen el trastorno. Un personaje está obsesionado con el ciclismo; otro con una mujer, el narrador de la primera pieza narrativa está obsesionado con los Cuervo; el relato muestra la diligencia y el método con se dedica a documentar la cotidianeidad de estos personajes con quienes comparte la fase adolescente, el vecindario y la secundaria. Para sus compañeros de colegio, la curiosidad de los Cuervo por las ciencias naturales resulta indicio de perversiones y hasta de culto satánico. En pleno siglo XX, reaccionan como lo hicieron los clérigos y los teólogos, hace quinientos años, al conocer los experimentos y especulaciones de los pioneros de la ciencia. El relato, suelto y casual, con algo de burla disimulada, encuadra la “investigación” que el narrador hace en busca del secreto de los Cuervo. Es interesante cómo la pesquisa termina mostrando que si hay alguien raro y misterioso es el investigador. Por cierto, nunca nos es revelado su nombre. Al progresar la narración el espía de los Cuervo pasa a ocupar el primer plano como bicho sui generis. Es notoria la malicia con la cual inventa intenciones, sospechas y presunciones para construir la atmósfera pesada e inquietante alrededor de actos y palabras que fuera de su mente ansiosa, son comunes e inocuos (la posesión de enciclopedias, por ejemplo; curiosamente, objetos sobre los cuales demuestra hartos conocimientos). Si el autor de Los hermanos Cuervo advirtió esta paradoja, el relato no parece haberse aprovechado de ello y no explota el potencial del narrador como el verdadero Golem, el auténtico perverso, el engendro.
El propietario de la voz que evoca las obras “maléficas” de los hermanos no hace sino aportar material para la interpretación psicoanalítica, que tal vez identificaría tendencias homosexuales. Para paliar sus culpas es que difama de sus objetos amorosos, los hermanos; busca reprimir sus deseos convirtiendo a los Cuervo en seres oscuros y retorcidos: tal conflicto aclara su proceder, y la aclaración es más dramática aún, visto que el ego del autor censura ese contenido. A merced del código psicoanalítico también resultan las listas sobre las materia más disímiles que pueblan esta novela mutante. Las listas y colecciones según el gremio freudiano son reliquias que sobreviven a la fase anal del desarrollo psíquico; Andrés Felipe Solano plasma listas continuamente. Enumera los objetos de varias colecciones de los Cuervo (revistas, fósiles, libros, comestibles, discos, fotografías). Su prosa está salpicada de enumeraciones de adjetivos que asemejan colecciones o simplemente la miscelánea que acopian los acaparadores compulsivos. El ritual, dentro de todo, posee su aspecto lúdico y bromista
La segunda pieza del sistema de historias comunicantes que es Los hermanos Cuervo, se titula El ciclista y se la debemos al abuelo de los hermanos, un pionero del cubrimiento periodístico de las vueltas a Colombia en bicicleta. Es una crónica, en el fondo, sobre la época heroica del ciclismo, las primeras ediciones de la Vuelta. Se introduce en ella a Vicente Aguirre, un ciclista superdotado y aficionado al gesto estrafalario (es el personaje cuya obsesión es una evasiva mujer angelical). Es el relato que mejor ejemplifica la función, en este texto (verificable en varios autores de ficción colombiana), del periodismo como insumo de la obra literaria.
En un momento de su carrera Gabriel García Márquez declaró que el periodismo había sido clave en su formación como escritor. Su trabajo en dicho oficio consistió en dos especializaciones: inflado de cables y crónica, no fue un periodista que manejara fuentes en un campo definido y reportara sobre sus mutaciones y vicisitudes, valga aclararlo porque algunos han derivado de su afirmación que el periodismo en bloque es muy próximo a la literatura. Andrés Felipe Solano el autor de este libro es responsable de una vistosa trayectoria como autor de crónicas (la nota de solapa se toma el trabajo de destacarlo). El texto que nos ocupa delata el manierismo de este género, acaso sobrevalorado como etapa formativa del autor de ficción literaria. En Los hermanos Cuervo el recurso a los personajes estridentes y sensacionalistas es constante; para la novela los personajes ordinarios y mediocres no incomodan; para la crónica son indiferentes. En su galería de personajes propios de la crónica (género en realidad anacrónico y de problemática sobre-madurez) el texto recrea, tras cerrar el aparte de los Cuervo,  a un ciclista mítico, Vicente Aguirre, al ya mencionado León Sierra, abuelo de los Cuervo, “hombre de radio” pionero, comprometido con verter a las ondas hertzianas la epopeya truculenta de la vuelta a Colombia en remota época, a través de la nieve, la lluvia o las ardientes temperaturas, los ríos vadeados con la bicicleta al hombro, las traicioneras montañas, las fiebres y el paludismo. Incluso un boxeador itinerante por pueblos irredentos y tediosos. Y una hermosa mujer, paciente de esquizofrenia, que escapa de su casa y recorre una importante geografía antes de morir y ser enterrada en un anónimo camposanto. Por esta beldad enajenada es la obsesión del ciclista, Vicente Aguirre.

En la parte final de la dispersa (pero alucinante) novela-crónica de Andrés Felipe Solano, titulada La azafata, el ciclista da con la tumba de la amada, en compañía, nada menos que de Betty, la madre de Los hermanos Cuervo, y juntos componen un pastiche de relato de búsqueda o de “carretera”, el cual prodiga placeres modestos pero ciertos. En medio de situaciones y escenarios grotescos, irredentos, desahuciados, Betty contrasta, con una belleza esculpida mayormente con reticencias y silencios y viaja hasta el fin del mundo, sin saber que el plan del ciclista es vengarse, o purgar su rencor asesinando a un pastor predicador involucrado en los años de errancia de la bella enajenada. El cine con sus aventuras y trepidaciones también asoma como hipotexto de Los hermanos Cuervo. Tres elementos, pastiche, crónica, cine, en una mezcla que no conduce a la catarsis que concedería una novela más típica.

jueves, 24 de marzo de 2022

Qué es y qué no es cultura

No ha nacido un ser humano que reúna las dotes de Bob Woodward y de Antonio Gramsci; sería un periodista dotado de suficiente cultura occidental. Reconstruir la historia tras los archivos gubernamentales, y de otras procedencias, sobre el “decisión making” guerrerista y al servicio de intereses particulares, no del pueblo norteamericano, de la guerra de Irak, uno de los libros de Woodward, no es cultura en el sentido humanístico. Podemos llamarle cultura periodística, caso en el cual cultura no se toma en el sentido que le dieron los humanistas del Renacimiento, un sentido emanado de la lectura y los libros en general. En el entorno de la literatura, la filosofía y las artes es el sentido de que se trata. Los periodistas, en tal sentido, son dueños de una semi-cultura por más denuncias urgentes que hagan y escriban sobre hechos malolientes y sus actores  

Humanistas 


 Es buena la salvedad, porque una de las categorías más contaminadas de ambigüedad y vaguedad es “cultura” y entre los efectos prácticos de ello está, que sin saber cómo y cuándo, todos nos hemos vuelto cultos y la empresa cultural de la humanidad ya solo consiste en retocar y actualizar dicha “cultura”. Un retocar y actualizar que considera que no necesita libros y que la lectura radical no le concierne. El remedio es simple: asumir los libros- Entender que cualquier intentona para especializar a unos cuantos en el manejo del libro (se les llama ratones de biblioteca, nerds, distraídos, pobres), es BARBARIE. 

Libros, libros 


Trato con libros, trato cerrado. Cultura es construirse un nido de libros. Con los libros que son el contexto de la época. O de un grupo social. El semi-culto. Hay varias especies. El abogado y el economista que solo leen textos de su especialidad. Incluye al psicólogo y otros profesionales que suelen arrojar al mundo las universidades colombianas. El pintor que no lee porque pinta, el fotógrafo, y me parta un rayo, el actor! Trato cerrado con libros, dentro de eso surgió el concepto de cultura entre aquellos humanistas del renacimiento que se hundieron en la lectura de los textos heredados de Grecia y Roma. Los reverenciados libros volvieron a leerse. Otro significado de cultura: relectura. No es cultura leer a partir de cero. Se lee empezando por lo que leyó la generación anterior. Los libros se aluden unos a los otros en el espacio y en tiempo. La cultura verdadera produce un testigo escéptico de su tiempo, que sabe que toda opinión es parcial y que es muy probable que nuevas lecturas le hagan revisar sus certezas actuales. No es cultura la “gestión cultural”. Patrocinar y financiar un festival de poesía no es cultura ni son cultos quienes dejan que los poetas les lancen sus versos en el salón. Este tipo de evento es algo accidental, no es lo central de la cultura. El centro de la cultura es, en la soledad de su cuarto, la persona que lee.

viernes, 25 de febrero de 2022

Más de La Perra. Tragedia en bandeja

Quizá esta novela cortísima sea, en el fondo, para la autora, un atado de notas sobre motivos que proyecta amplificar y ahondar en un futuro. El tema de la indolencia de la vida. Es la vida supremamente indolente con los sentimientos de los mortales, su gesta parece consistir, primordialmente, en pisar y arrasar tales sentimientos. Sí, debajo de todo, lo que tenemos es una tragedia (casi griega). No se puede negar que se produce la compasión por la heroína como en dicha expresión del teatro griego antiguo. Y ahí está la razón de que se ame esta fábula: estamos cultural y atávicamente programados para ceder ante los encantos de la tragedia. Nada más elemental. Por tratarse de un asunto sumamente potable, la tragedia, la tolerancia con los puntos flacos del texto es directamente proporcional a su digestibilidad. Me parece un punto flaco que la perra sea mala madre. En su descuido de sus hijos –incluso devora uno-se monta el desenlace (catástrofe, le dicen los retóricos a ese momento del relato trágico). Una perra que se come a sus crías resulta en malos términos con el verosímil, el animal cae en desgracia definitiva cuando abandona a sus hijos. Damaris abruptamente pasa a una actitud de venganza con el cánido. La prosa es papilla, aunque la autora se crea fundando un discurso depurado de retruécanos cultistas, un habla sin afeites, directa y cálida, habla cotidiana, habla, digamos, de colegio, de entrecasa, con superioridad moral sobre los extravíos de los que pulen frase y conceptos. Los recitados del coro de la tragedia también tienen sones de papilla. Y los lectores, felices. Siempre podemos zamparnos un poco de tragedia griega.

domingo, 13 de febrero de 2022

Damaris y la salvaje

Pilar Quintana (por lo menos en La perra) es claramente una escritora intuitiva, nada teórica, en un medio en donde hay teóricos que han ampliado indudablemente la comprensión y la práctica de la escritura, la novela en especial, (ya que estamos entre mujeres, Virginia Woolf). Su mito sobre la ficción es que ésta es una exhumación de la mitología privada, en su caso de los demonios particulares de una mujer particular, acaso en resistencia contra un entorno violento y reductor, empeñada en la narrativa jungiana de encontrar su identidad trascendente. Una escritora similar a Emily Dickinson cuya obra coincide con la flemática recuperación de sí misma en medio de la dispersión del entorno hostil y anti-femenino. Como la Dickinson, la Quintana también nos suplica un espacio, negocia una oportunidad para sus signos idiosincráticos (por lo menos en La perra). Este tipo de literatura es bastante popular, paradójicamente. La escritora-bruja: Teresa de Avila, Mary Shelley, George Sand, las mencionadas Dickinson y Woolf. Más teóricas e intelectuales: Zymborska, Gluck. Las intuitivas son viscerales con un encanto oscuro e inquietante. Las antiitelectuales con encanto sutil. La perra es una fábula recitada cabe el puchero de la bruja, poco tolerante con las estrategias totalizantes y fetichistas de la forma, esa forma que más de una mujer puede percibir como un ritual machista. La forma de La Perra no persigue rango absoluto, lo que importa es un qué extraído, parido de las entrañas, visceral, lo tomas o lo dejas. De modo que la experiencia de esta novela de escasas 108 páginas es verse de pronto inmerso, involucrado por su prosa brujeril en un metáfora de mujer que gira en un vórtice, que crees asir y al rato se desliza a otros lugares, que de todos modos te permite ser el envase en que se prepara el bebedizo. El lector sostiene un “agon” con este relato, lejos de la zona de confort de los narradores engallados y retóricos y de sus rituales eufónicos y dominantes. La sutileza, la no obviedad acaban por ser extrañas en este relato de una romántica, de las salvajes, convencida de que recuperar lo salvaje es una forma de trascendencia. La ordalía de Damaris, sin embargo, gana. La imposibilidad de la maternidad rebela un aspecto salvaje de la condición femenina. La autora, en entrevista, revela haber sido paciente del diván psicoanalítico, dato que nos alienta a confirmar el patrón psicoanalítico expresado en la esterilidad que sufre Damaris. Patrón de culpa, la cual se expía inconscientemente bloqueando la gestación. Es uno de los nudos dominantes de la fábula: la culpa que siente la heroína por la muerte de un niño causada por un descuido de Damaris, también niña. “…esa novela era sobre todo decirle a la gente en Cali “mire, esto es lo que verdaderamente soy”. Y era superdifícil porque allí tenía que mantener las apariencias y ser una niña decente y bien. Y con la novela era mostrarles que no lo era, que soy salvaje”. Esta novela apretada y negra engrosa el repertorio de esa escuela…salvaje. Salvaje y femenina, e ingenua, que trabaja el género como con una venda en los ojos, y reducida a la visión de un interior celoso de sí, engolosinado con la distancia que lo separa de lo promedio, poco flexible a la teoría de que lo más importante es el cómo se cuenta, la forma. Salvaje. Salvaje como el neonato cubierto de mucosidades y sangre.

viernes, 15 de octubre de 2021

EL siervo del protector, premio Nobel

El internet tiene su lado totalitario y estúpido, nadie lo niega. Entre las cosas buenas, tal vez, la importancia que cualquiera de nosotros, perdedores en la mayoría de los entornos, tenemos para las “cookies” que nos estudian todos los días como si fuésemos un Fernando Pessoa o un Philip Roth. Internet también se hace perdonar por Google Books: es un depósito de libros digitalizados que le hace menos precaria la vida al crítico pobre. El crítico que no es profesor ni gestor de talleres de escritura creativa: y nada tiene que hacer en una librería bogotana sin plata para comprar algún Murakami o Ferrante. Ese pobre diablo puede leer gratis una cuarta parte de Kafka en la orilla en Google Books. ¿Se convierte por eso en un cuarto de crítico literario? Reducido a un cuarto, a una onza, he encontrado en Google Books una onza de Abdulrazak Gurnah, Premio Nobel de Literatura 2021. El libro se llama “Afterlives”, es su novela recién aparecida. En la liga de los narradores que son como ángeles guardianes de sus personajes destaca Juan Rulfo. Aboga por ellos con seco ensalmo, los sigue con sorda abnegación materna y gana al lector a su causa. Causa humilde, gesta de actos diáfanos del ser humano básico en su sufrimiento. Tampoco grandilocuente al sufrir ni operático. Khalifa, uno de estos hombres básicos que brotan de la tierra por medio de estos escritores caminantes, es como la firma reconocible del nuevo pastor de novelas condecorado con el Premio de Estocolmo. Es de la raza que engalana la tierra negra de África Oriental, seguramente su mayor lujo es el té, el brebaje amargo que tanto se parece a estos hombres de remotas coordenadas que las novelas traen a estas orillas. Actos simples, acciones en bajo profundo, son hombres sin estridencias. Como el joven de La muerte del obrero, novela del escritor colombiano Paul Brito. En el turbio y cruel laberinto de las narrativas reductoras, el héroe de Paul Brito pace en los pastos de su mansedumbre en el marco de dignidad que su autor prefigura para su caminar. Con un héroe parecido abre Abdulrazak Gurnah esta novela, “Afterllives” que el crítico pobre ha hojeado en Google Books. Con las referencias al padre y al abuelo de Khalifa, esbozo de genealogía, Khalifa crece como personaje en un marco bíblico. Y bíblico es el tono despojado y manso. No hay descripciones suntuosas ni engranajes elaborados. No puede quedar sin mención esa obra cinematográfica, Ladron de bicicletas, en que el hombre puro, homo mensura, hombre caminante, se impone central, medida de todas las cosas. Y todas las referencias aluden a un tipo de novela de autorizada y persuasiva voz que enuncia sus retratos humanos desde los albores del género en las secas estepas del oriente y en los rollos bíblicos. Perfectamente predecible que fecundara la novela norteamericana; su trigo ha sido numerosas veces laureado por las coronas suecas, en Steinbeck, Faulkner, Camus, Bashevis Singer, Solzhenitzyn,y varios japoneses y chinos. En Colombia, Siervo sin tierra, la novela de Eduardo Caballero Calderón imita los mismos rasgos. Y en otro premio Nobel, el inventor de Macondo, los personajes también brotan como el maíz solitarios y dignos.En árabe "Abdul" es siervo o servidor, y "razak" quiere decir "protector", uno de los epítetos de Dios.